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domingo, 3 de junio de 2012

En la quietud de la noche - In the stillness of the night





No puedo dormir. Una vez más me encuentro en el umbral del diálogo  con lo etéreo de todo lo externo e interno de la realidad a la que pertenezco.
 Un diálogo mental y silencioso en el que mi organismo repica como campana movida por una onda sísmica e invisible que me mantiene en plena vibración en plena ebullición.
 Esta cabeza no para y ese universo no calla, mientras que el pecho marca el ritmo armónico o disonante que los sentimientos y sensaciones le imponen.
A veces deseo huir, de este molino que me tritura a pesar de conocer que el grano aunque harina sigue siendo alimento. Otras deseo permanecer mecida  en el oleaje de la playa cálida y abrigada en la que cada grano de arena es compañía
…Y en la quietud de la noche todo fluye como agua de lluvia deslizada en las agüeras que bajan las altas montañas deslizándose según su orografía como arroyos, sumergiéndose en el mundo subterráneo del subconsciente y aflorando en cascada hacia las fuentes.

V.Nas

viernes, 25 de mayo de 2012

Replicantes jueveros





Solo  mientras se podía mantener alejada de la sombra que la seguía por todas partes se sentía libre. Aquel otro yo la volvía loca ¡No podía soportarlo! Haciendo cada movimiento como si se tratara  de ella misma y no era más que una deforme y horrible caricatura. Tardó en aceptar que no podría librarse de ella y optó por no mirarla para no verla, más las circunstancias  se la colaban con calzador. Se le agarrotó el cuello tratando de circular sin mirar a los lados, su altanera postura le trajo más de una incomprensión pues descolocaba a los interparlantes en las reuniones. Cada día al llegar a casa descargaba sus tensiones en el clon perfeccionado que se había encargado para que se ocupara de los excesos de trabajo que se acumulaban por todas partes. Había sido una buena adquisición de última generación, no solo resolvía todo lo cotidiano y hacía compañía sino que además la reflejaba optimamente tal y como ella se sentía, era su viva imagen y la reconfortaba solo con su presencia.

…En cambio aquella otra infernal criatura  a la que debía enfrentarse al transitar  las calles plagadas de lunas, en los salones cargados de espejos y hasta en los reflejos del agua de lluvía los días de tormenta¡ La mataría! En contraría  la manera de conseguirlo  cortaría el nexo de la odiosa y permanente advenediza tan pronto lo descubriera…

V.Nas

sábado, 17 de septiembre de 2011

Mi calle



   Curiosamente al posicionarme en este concepto “MI calle” no lo hago sobre tierra y asfalto, sino por una larguísima, etérea y  transitada  avenida en la que discurren calles,  lugares, recuerdos, personajes y personas; risas y llantos, juegos y quebrantos, odios y amores. En el inmenso trazado, el pasado está al frente fluyendo imparable de mil maneras; y el futuro está  contrario a los ojos,  a modo de un gran peso difícil de definir. Es una calle la mía por la que camino  no de espaldas a… sino ciego hacia lo que parece sonar como Las Columnas de Hércules.
 Tratando de vislumbrar, en la claridad conocida, el definido del nuevo  y  certero paso, sin conseguir la mayoría de las veces otra cosa que no sea una torcedura, un doloroso  y  picudo canto… o una caída en toda regla de la que al siguiente me encuentro levantándome, al tiempo que me quedo en la caída rezagado y ya  no inmerso,  hacia la consecución del siguiente… Todo lo que se va quedando atrás ante los ojos, como en una  ondulante y cristalina cinta de gente y paisaje, ya no duele allí en su momento, sino aquí en el nuevo paso, haciéndome reparar en que más que mirar yo hacia lo que fue buscando lo que será, es lo que no vuelve quien me observa salir al encuentro del devenir ; y allá en la distancia veo con claridad mi infancia jugando en la calle sin apenas coches, las combas y las rasas… La adolescencia y los estudios, la coquetería  y el coqueteo sobre parques, asfalto y pistas de baile. La calle del amor y las responsabilidades familiares, una  amalgama de conflictos y soluciones formando con naturalidad la misma madeja rosa-carmesí. La calle de la madurez y las dificultades de un mundo cambiante e imprevisible de grandes edificios, que asusta más como herencia que como vivencia y surca como un fuego el esternón del caminante ante el rugido de la caída tras las Columnas.
V.Nas
17-9-2011

jueves, 21 de abril de 2011

El dial... jueveros

En este inmenso y desconocido emisor en el que vivo inmersa junto a tantas y tantos ….
Y para siempre… siempre…
Pues en este inmenso y desconocido caldo de cultivo, la curiosidad me mata , no, mejor, me incita a vida.
He de saberlo todo, conocerlo todo, visitarlo todo… quiero saber… el por qué.
Y salgo al encuentro del mismo  sin miedo, pues sé que es un laberinto con respuestas, aunque yo carezca de la paciencia para encontrarlas.
Tengo prisa… prisa… tengo prisa… y la prisa solo me dejaba ver el reloj.
Caminaba sin mirar a mis costados sin recordar el camino hecho no asimilado y sin recursos para el venidero por falta de perspectiva… todo era un caos en el cual improvisaba y resolvía a salto de mata a la vez que solo aprendía de las heridas y de las cicatrices que dejaban para recordarme, que allí había pasado algo aunque ya no doliera, para conseguir que el instinto me advirtiera que en aquella parte debía tener cuidado . Y mientras recibía en mi dial señales distorsionadas de onda larguísima que no me aclaraban nada, sin poder determinar si me confundían , vivía sabiendo que bien o mal en cada momento había hecho lo que mi personalidad me había exigido … había trazado el camino de la vida imprimiendo a fuego en la piel de la personalidad cada unos de sus pasos, los dados hacia atrás y los dados hacia adelante. Todo seguía oscuro y nada claro, a modo de murciélago solo podía confiar en acertar con los obstáculos y en lamer las heridas cuando no acertaba. Pero en cada trazado nuevo recordaba más del anterior y proyectaba caminos conocidos de recorrido para evitar los valles y montes… más cuando venía a recorrerlos, se me olvidaba … y una vez más a veces caminaba por lo trazado y a veces todo lo complicaba de una manera horrorosa. Seguía sintonizando el dial al exterior y aunque el alcance de las ondas iban aproximando su radio de acción y concretando su mensaje, todo seguía confuso .
Así fui y vine y entre ida y vuelta fui llenando de haber y debe la cartilla de mi existencia, y aquí por error o egoísmo mi saldo era un horrible manchón rojo y sabía, conocía,  que debía ponerlo en números negros y también dónde y cómo lo conseguiría de manera más efectiva . Pero volvía y se me olvidaba… y entonces solo lo hacía a medias o aún peor, y adquiría o quitaba deuda al tiempo que consolidaba mis amores y mis odios .
Cuando de nuevo volvía al lugar donde todo se ve con claridad y se proyecta la nueva andadura, me encontraba con mis amores y mis odios;  mis amores me animaban y decidían caminar conmigo en aquellos tramos donde su experiencia pudiera servirme de apoyo … mis odios que de ese  lado no tenían sentido y pesaban como una losa que limitaba la facilidad del camino … decidían venir conmigo y yo con ellos para tener la posibilidad de equilibrar la balanza, de compensar los daños…  y así yendo y viniendo … nos adaptábamos siempre a las circunstancias y cuando no lo conseguíamos e interrumpíamos la vivencia , nos encontrábamos con que habíamos entorpecido tremendamente la andadura propia y ajena… y todo debía recomponerse en las veces necesarias para que el anclaje pudiera ser posible de nuevo …
En la medida que la impronta de las vivencias arraigaban en el conocimiento individual, la claridad de que nadie camina solo, de que somos un equipo se fijaba en la personalidad y ya las pautas de conducta en líneas generales eran más solidarias, aunque el mundo tienta de forma tremenda y, el egoísmo y el miedo, son dos tremendos y negativos consejeros que a nada bueno conducen… pero entre una de cal y otra de arena, y esto no quiere decir otra cosa que no sea entre todo lo peor y todo lo mejor, forjábamos nuestro nexo común, la hermandad de nuestras finalidades, de nuestros afectos y de nuestra necesidad del otro . Y nos conocíamos …. Y nos conocemos …
El camino lo hemos realizado de infinidad de maneras, no siempre los mismos, no siempre al mismo tiempo, pero sí juntos …
Pero volvemos… y nos olvidamos… porque así debe ser, porque así corresponde en el dial que ajusta la sintonía en el exterior …
Más a menudo que avanza la percepción un buen día y sin mérito alguno, que no sea el adquirido en la experiencia, despiertas a la vida conociendo… no porque nadie te lo diga, no porque nadie te lo cuente… conociendo, sintiendo de la misma manera que sientes los dedos de las manos y como apoyas los pies, las verdades que están impresas en tu código y descubres que no es una sintonía externa la que te comunica… está en ti, en ti están las respuestas . Asusta mucho al principio, el temor a que el mundo te considere loco hacen que no hables del asunto… en el peor de los casos algún siquiatra, algún sicólogo que no vienen sino a confirmarte que eres absolutamente normal… y un personaje muy curioso …
No es curiosidad lo que te interesa motivar. Huyes. Pero las percepciones están ahí, la vida que no cuentas está ahí… y comienza a extenderte certificados y todo te viene dado sin buscarlo, en el conocimiento pleno de estar en tu sitio … la vida viene a ti y comienzan a ocurrir las cosas que conocías hace años y te preguntabas cómo se desarrollarían pues desde tu mente razonadora no les vías ubicuidad. Sin embargo ahí están y ahí están aquellos desconocidos y sin sentido nombres que envuelven personalidades familiares, afines .
... A estas alturas hace ya tiempo que has dejado de hacerte preguntas… tampoco pretendes dar las respuestas… solo la certeza de estar donde debes, haciendo lo que debes y para quienes quieres… y compruebas que ellos también se hacen preguntas y dejan apuntar las respuesta, aún con miedo , observando que ellos dicen cuando hablas ¡ Eso ya lo sabía yo, siempre lo había pensado!
Estás donde bebes, cuando debes y para quién debes… y el que quiera entender… que entienda …
V.Nas 

miércoles, 6 de abril de 2011

La cara... jueveros





"Ella era una cara de pinceladas al óleo, labios frambuesa muy pálida, ojos azul prusia, mejillas nácar algo cuarteadas. De esta guisa, se auto examinaba reflejada en el espejo del Museo, agotada por aquella postura que le provocaba un hormigueo de manos cruzadas y cuello derecho, busto encorsetado, 500 años, más tres “restauraciones”
De vez en cuando ante su mirada ladeada ligeramente a la derecha, ¾ Renacimiento escuela Leonardo, contemplaba de reojo al chico que la copiaba en su tela, a poca distancia, como ejercicio de Bellas Artes. Solía venir aprovechando la luz cenital de la ventana y era muy guapo, parecido al autorretrato del Durero que tenía delante, ojos miel, rubio, barbita y melena rizada, impertérrito, como ella, pintado, o sea muerto, lo contrario del muchacho, vivo y apetecible.
Llevaba una eternidad viéndose admirada al tiempo que a veces le tocaba admirar a sus admiradores. Pero había algo en las personas del siglo XXI que la excitaba; eran sus maneras, su modo de vestir y de hablar, todo directo, como una bofetada. Se acordaba de que en vida todos se inclinaban a su paso.


Ahora la recreaban hasta desnudarla en pinceladas, mientras sus ojos se iban detrás de las piernas torneadas de aquella guía a la que anhelaba parecerse. Se había fijado en esa “ninfa” desde que llegó en su primer día de trabajo, tal vez porque pasaba minutos interminables contemplándola siempre que tenía tiempo libre ¿Se daría cuenta de que también era observada desde la pintura, de mujer a mujer? ¡De que modo era deseada por muchos esa chica! Y con cuánta libertad se expresaba ese deseo a base de piropos o comentarios, miradas que la devoraban de pies a cabeza. Y ella, carnal, sabedora de sus encantos, simplemente les ignoraba con desdén ¡Le gustaría tanto estar en la piel de la joven y saborear este tiempo! Pero estaba condenada a escuchar un día tras otro a los que se quedaban embobados ante la obra maestra que era: turistas, estudiantes, mirones, comentando lo que les gustaría hacer con ella; besarla, acariciarla e incluso poseerla. Mientras, su rostro, inmutable e indefenso, aguantaba sintiéndose como una caldera, como si el óleo se le despintara por el efecto de una llama. Envidiaba el pulso vivo de la guía y daría un salto desde el lienzo, siguiendo sus pasos.
Eran demasiados siglos con la misma expresión sin poder reflejar en su cara lo que sentía, con ganas de salir de esta cárcel que era el retrato de un tiempo cadáver. Estaba harta y dolida de oír meras conjeturas, algunas obscenas, sobre su vida ¿qué sabían de ella? nada, ni idea de este sufrimiento mudo. Solo se sentía bien cuando aquel joven la miraba al copiarla, intuía algo más que una entrega a su labor. En sus ojos dulce miel, detectó un amor secreto ¿deseo? ¡Cuánto daría por estar en sus brazos! y compartir una charla en este mundo que parecía mucho mejor que su época, soñaba la calidez y el tacto de esas manos en su cuerpo. A veces cuando nadie miraba, el muchacho se atrevía a acariciarla con la punta seca del pincel, y ella se estremecía por dentro.
La torturaba la impotencia de no poder corresponderle, de no poder decirle: “sácame de esta tela y, llévame contigo, quiero ver con mis ojos la maravilla del hoy, vestir los modelos provocativos que luce la gente. Ansío lo que tanto tiempo me ha faltado; un hombre que sepa darme placer y cariño, ternura, para devolvérselos apasionadamente ¿Puedes hacer ese milagro?”
No fue un milagro pero lo catalogaron de portento inexplicable.

Una vez terminada la copia, el joven se la llevó a su casa, y ella desde el cuadro quería llorar de añoranza. Lloró lágrimas verdaderas la noche entera.
Al día siguiente el bedel se quedó de piedra al revisar la pintura ¡no tenía cara! en su lugar el fondo insípido. Descolgó el cuadro llevándolo, sin dar crédito, hasta el departamento de restauración. Allí por poco no se desmayan. Sospecharon del estudiante de arte, pero siempre estuvo bastante vigilado y por la tarde antes de cerrar el Museo la pintura estaba intacta, los guardias nocturnos aseveraron que no sonó ninguna alarma.


El joven pseudo Durero vivía con la muchacha que trabajaba con él en restauración del Museo, trabajo que obtuvo porque era un genio de la copia. La compañera, esa réplica de una Madonna de Rafael, le dio hijo e hija; la niña era la princesa de las Meninas, el chico, el Juan Bautista de Murillo.
Le encargaron copiar de nuevo la cara de la famosa pintura. Cada matiz que recuperaba era como si ambos estuvieran entablando un dialogo en la intimidad, de la sensual comunicación renació exacta, la de siempre, nadie, ni un puñetero especialista en escuela Leonardo, notaría con lupa un fallo en el sutil craquelado, o un tinte chillón oliendo a nuevo.
Sin embargo, ella, la mujer del retrato, obstinada, lloró otra noche hasta borrarse del todo la cara...solo quedó, auténtica, una lágrima"

6 manos 6: Natalí-Primavera- V.Nas  ~ 3 caras 3.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Concierto...jueveros

        Armonium     


    Cómo  explicar con palabras la forma en que penetro en un concierto y buceo por sus notas dejándome llevar como entre calles de vientos envolventes que me traen y me llevan, me elevan y me hunden, o me exaltan en el éxtasis.
El gorjeo de un pajarillo en concierto propagando sus trinos a la vera de un río en el que el viento mece las copas de los árboles y las rocas rompen en desagarro el agua mientras las ranas percuten en chapuceos y los grillos frotan las alas…
La pasión de  sesenta u ochenta maestros de los diferentes instrumentos dirigidos por un niño mágico  octogenario  llamado Georges Pétre  que te guía por los sonidos  haciéndote ver y palpar cada nota en cada poro de piel sintiéndote plena de entusiasmo y ansia participativa con cada latido de corazón.
http://www.youtube.com/watch?v=DUUcWKtoALY
La pletórica magnitud adquirida por los sentidos en una versión del Zapateado de Sarasate desde un solo instrumento; y la emoción del sonido de cada gota caída en las  hojas de los árboles, directamente en los charcos o desde los aleros de los tejados en una tormenta que se va alejando entre el  viento  desde  la mágica Asturias de Albeniz arrancadas a una guitarra.
El Concierto es una vivencia, y como tal llena de matices y sensaciones cambiantes en cada audición. Las mismas piezas en distintas manos son diferentes al igual que los platos exquisitos son delicias únicas y exclusivas de cada puchero... Irrepetibles, las siguientes serán otras.
A veces la palabra no consigue  hacer justicia… y eso suele ocurrir cuando se trata de  explicitar la música, que tiene su propia signatura y dimensión y fuera de esa lectura queda incompleta. Hay que vivirla con intensidad, con la intensidad que lleva en cada nota… y el alma vibra al compás del cuerpo y se eleva en momentos sublimes que nos separan del suelo llevándonos a la ingravidez creativa de la sensibilidad individual.

V.Nas


jueves, 17 de febrero de 2011

El constructor de mundos




El constructor de mundos.

Día tras día se entrega a su labor creadora.
 Elaboraba desde el más pequeño detalle al más complejo con dedicación y precisión milimétrica. Todo debería encajar en el gran puzzle estéticamente perfecto e ir trasladándose y creciendo a medida que la necesidad diseñadora se fuera desplazando sin perder la menor consistencia. No podía olvidar el interminable  cómputo de matices armónicos que ajustarían  a  cada rincón y circunstancia, la variopinta infinidad de diversidad en las características dentro de un común, y más aún la gran pluralidad de diferentes comunes necesario para adornar tanto escenario. Muchas veces consideraba qué podía ser más conveniente, si crecer de la parte al todo, o mostrar el todo para ir enfocando y  desmenuzando la parte;  casi siempre decidía alternancias según las circunstancias.
 Ser artífice de tal poder no dejaba de sobrecogerle pues involuntariamente se acababa implicando en todo cuanto  se relacionaba con la obra hasta el extremo de que en cada punto se quedaba una partícula de sí mismo aún en la mayor improvisación. Huía del imprevisto, pero sin percatarse apenas, se encontraba con que lo construído adquiría identidad propia  y le arrastraba en la lógica consecución de lo que en si mismo exigía. En esos momentos la productividad  se desbordaba a una velocidad indescriptible y los mundos surgían casi de una forma espontánea al ritmo del pensamiento… resulta altamente difícil de describir este estado de euforia y genialidad en el que tan solo se repara tras haber tenido tiempo para pararse y mirar lo  innovado. En esos momentos se adoraba a sí mismo ¡Soy un artista!  aunque para ser  honesto debía reconocer que esa intemporal inspiración parecía venir de algún lugar indefinible ni dentro ni fuera de su propia potestad. Llegado un  momento del desarrollo, el conjunto era una melodía llena de alma en medio de una orquesta sinfónica que le daba forma, y en el que los personajes perfilaban los matices percutidos… o de viento o cuerda;  todo alma envolvente de un argumento cohesionador que teje el tapiz de la trama hacia el desenlace.
En eso consistía su trabajo y de él pretendía vivir; aunque su padre insistiera en que todos los escritores eran unos muertos de hambre. Pero qué sabía su padre de lo que se sentía sabiéndose  autor de nuevos mundos, de nuevas vivencias, de vidas orquestadas y dirigidas… ¿dirigidas? bueno no sé quién dirige a quién… ese sería otro tema…

V.Nas
17-02-11

Más constructores  jueveros en http://callejamoran.blogspot.com/

miércoles, 9 de febrero de 2011

Besos............. jueveros


Dime ¿Cómo son sus besos? ¿A qué te sabe su boca?
¿Es fresca y suave como la mía? ¿Les dices las cosas que a mí me decías?
Te perdías en mis besos aparcado en mi boca. Jurabas que jamás unos labios te habían enganchado de tal manera. Las promesas de amor eterno se sucedían en el festín que compartimos, y algo especial  emanaba de nosotros envolviéndonos en todo alma y corazón…  parecía tan cierto
Hoy se que solo eran palabras. Palabras que repetías en otros labios y otros besos, encantamientos de tahur para la presa  confiada…
Y no lo puedo admitir, no digiero el haber dado tanto donde se correspondía con tan poco ¡Sin darme cuenta!... y lo peor conocer ahora que salías de una boca para meterte en otras ¡Cuánto de farsante se desborda en ti!
Pistolero de besos, vas matando, rindiendo y marcando ¡Otra muesca en la culata!
¡Qué asco! No puedo quitarme el asco que me acompaña tras besar un pedazo de mierda. Besos contaminados y purulentos afincados en mi memoria que no se lava ¡Maldito cabrón!... ¡Cómo! ¡Cómo ha podido pasarme algo tan  repugnante e imperdonable! No verte, ni olerte…¡ Mi instinto! ¡Dónde!

V.Nas

martes, 25 de enero de 2011

El Arco





Como un rebaño en masa,
anónimos e indiferentes del que va  a su lado;
cada cual al ritmo  que le lleva
y algunos al ritmo que se marcan,
se dirigen  hacia el fondo luminoso.
Abocados por bastiones de hogar
sólidos,
forjados,
que no se mueven;
contempladores de un tránsito centenario
que nada cambia...
Tienden los pendones… del que, tal vez,
logró cruzar ese arco triunfador
que se vislumbra en la luz,
hacia  el que muchos quieren ir
y  al  que pocos dan la espalda.
Boca de ballena  en la que tantos entran…
y menos salen indemnes y humanos.
Mientras los balcones mudos,
se adornan con la hojarasca y
refugian tras los cristales ojos de acogida
que se pierden en el bullicio de la marea
que ha de engullirles en algún momento.

V.Nas
25-01-11